¿Es reciclable la fast fashion? Es hora de hablar de la gestión y reciclaje de residuos textiles

No dejamos de leer noticias vinculadas a la gestión y reciclaje de residuos textiles. Y en parte es algo positivo, no sólo porque cada vez hay más conciencia del impacto ambiental o social que genera la fast fashion sino también porque los agentes legisladores han querido mover ficha al respecto.

Entonces, qué entendemos por fast fashion  

Cuando hablamos de fast fashion o moda ultrarápida nos referimos a productos textiles que no dejan de ser ropa barata y de mala calidad, y, por tanto, con un ciclo de vida muy corto, que es producida de forma masiva sobre todo en países en desarrollo con unas condiciones económicas que distan mucho de ser dignas. 

Y es que los datos acerca de este consumo son abrumadores: Leemos que “cada ciudadano de la Unión Europea genera en torno a 16 kilos de residuos textiles al año, de los cuales solo 4,4 kilogramos se recogen de forma separada para su reutilización o reciclaje”. Sin hablar de las emisiones de CO₂ asociadas a esta industria o del consumo de agua exigido para la producción de prendas para dar respuesta a esta demanda. 

La importancia del reciclaje en la industria textil

La implosión de esta moda rápida, de usar y tirar, favorecida por el desarrollo del comercio electrónico está generando una importante crisis en el sector del reciclaje de residuos textiles, situando en el centro del debate cómo gestionar los residuos textiles de la manera más eficaz posible para garantizar una mayor circularidad de estos residuos.

En Gaiambiente trabajamos mano a mano de empresas gestoras de residuos y encargadas del reciclaje de textiles, como las empresas de economía social que han sustentado durante años una actividad que, efectivamente, necesita un abordaje urgente para evitar su colapso.

Los beneficios ecológicos y económicos que debemos conocer

Es importante entender que tras el reciclaje de la industria textil hay grandes beneficios ecológicos, vinculados, por un lado, a la reducción del impacto ambiental que supone una gestión eficiente, evitando que estos residuos acaben contaminando el agua o aire al acumularse en vertederos. Y por otro, porque la reciclabilidad de materiales textiles evita el uso de nuevos materiales, reduciendo así el consumo de recursos naturales y de costes.

¿Cuáles son los desafíos del reciclaje de residuos textiles?

Los procesos de recuperación de estos materiales han de tener en cuenta el propio material, algo que en el caso del textil se complica por la diversidad de materias utilizadas. Pero, además, la problemática asociada a los procesos de recogida selectiva o financiación también están afectando a las empresas recicladoras.

El reto del proceso de recuperación

Por un lado, la baja calidad de los materiales dificultan su reutilización y el uso de diversos materiales (naturales y sintéticos), tintes y otros químicos interfieren en el propio proceso de separación de materiales para su reciclaje, exigiendo procesos operativos más costosos para lograr esa correcta separación de materiales previa.

La financiación del reciclaje de residuos textiles

Igualmente, el crecimiento en el consumo desmedido de fast fashion está colapsando a las empresas gestoras de este tipo de residuos que, además, no cuentan con un mecanismo definido de financiación —no se ha implementado una Responsabilidad Ampliada del Productor para textiles aún a pesar de que ya se indica en la Ley 7/2022, de 8 de abril, de residuos y suelos contaminados para una economía circular— y han visto cómo los costes operativos han ido incrementándose. En esta línea, recientemente EURIC, la entidad que agrupa a las empresas recicladoras a nivel europeo, ha sido claro y ha recopilado en un manifiesto los cinco puntos que considera indispensable para lograr la circularidad textil:

  1. Habilitar un sistema de Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP) para que los fabricantes asuman la gestión del final de vida útil de sus productos.
  1. Exigir requisitos de ecodiseño que alarguen el ciclo de vida de las prendas, facilitando así su reutilización y mejorar su reciclabilidad.
  1. Implementar un Pasaporte Digital de Producto (DPP) para que los consumidores puedan acceder a información clara sobre procesos de producción y materiales.
  1. Definir criterios de fin de residuo que establezcan cuándo un residuo textil reciclado deja de ser considerado residuo.
  1. Impulsar una legislación sobre sustancias químicas que promueva prácticas de comercio justo y garantice la transparencia en toda la cadena de valor.

¿Qué dice la ley sobre el reciclaje de textil?

La nueva normativa nacional relativa a residuos ha querido avanzar en la gestión más sostenible de estos residuos y desde el 1 de enero de 2025, los ayuntamientos están obligados a recoger selectivamente estos residuos, estableciendo el contenedor específico para los residuos textiles en la vía pública y en los puntos limpios municipales.

Es más, a partir del 1 de abril de 2025, los productores deben responsabilizarse de su gestión. Por ello, empresas como Decathlon, El Corte Inglés, H&M, IKEA, Inditex, KIABI, Mango, Primark, Sprinter y Tendam en España crearon la Asociación para la Gestión del Residuo Textil y el Calzado, con el propósito de poner en marcha su propio SCRAP que se encargue de la gestión responsable de los residuos textiles en nuestro país. 2025 será el año de la puesta en marcha del proyecto piloto en diferentes municipios.

Además, hay objetivos determinados para avanzar. Por un lado, en 2025 al menos el 55% de los residuos domésticos, entre los que se encuentra la ropa, deberá ser preparado para su reutilización o reciclaje, un porcentaje que iremos viendo cómo se incrementa de forma progresiva, hasta el 60% en 2030 y al 65% cinco años después, en 2035. 

Ante una industria voraz, la urgencia es máxima. Es necesario fomentar el reciclaje de residuos textiles para reducir el impacto que la industria de la moda tiene sobre el planeta. Y para ello, es prioritario abordar todos los desafíos que supone hacer posible una circularidad de los materiales textiles, empezando también por el impulso de un consumo responsable individual que repercuta en una reducción de estos residuos.